Todo lo que necesitás saber antes de viajar a Francia

¿Pensás viajar a Francia y querés saber todo al respecto? ¡Acá te hacemos un perfecto resumen de todo lo que necesitás saber antes de viajar a Francia!

Francia es una excelente combinación de paisajes pictóricos y ciudades soñadas y, como nación, es todo un hito en la historia moderna.

No hay un lugar en este hermoso país que sea aburrido o pase desapercibido, y no hay nada mejor que visitarlo para conocer todo al respecto.

Como decimos siempre: es fundamental, antes de planear tu viaje, saber todo lo que puedes conocer y descubrir.

Por eso acá te dejamos una guía súper completa con todo lo que necesitás para viajar a Francia.

¡Simplemente seguí leyendo o hacé clic en la sección que más te interese dentro del índice!

 

¿Querés más información para viajar a Francia? Hacé clic acá para ver todas nuestras guías de Francia.

 

Aviso: este artículo cuenta con enlaces de afiliados.*

 



 


 

Información básica sobre Francia

Población de Francia

67 millones

Capital y ciudades principales de Francia

París, Marsella, Lyon, Touluse, Niza, Nandes, Burdeos, Cannes.

Países limítrofes de Francia

España, Italia, Suiza, Alemania, Luxemburgo y Bélgica.

Idioma en Francia

Francés

 

Viajar a Francia

 

¿Necesito saber francés para viajar a Francia?

Si bien siempre recomendamos aprender algunas palabras para generar una mayor empatía con los locales no es estrictamente necesario hablar francés para poder disfrutar todo lo que el país tiene para ofrecer.

Obviamente las vivencias van a ser siempre mayores en caso de poder generar conversaciones con la gente, comprender sus frases y pedir recomendaciones para evitar ser un turista más.

Ante todo necesitás saber que los franceses son algo peculiares y puristas con su idioma (siendo tan lindo entendemos por qué), así que si bien está bueno que saludes con «bonjour« al entrar a un lugar, nada te asegura un éxito rotundo y quizás no te den ni bola.

Sin embargo, no van a tener inconvenientes a la hora de ayudarte si te encontrás en problemas (y sobre todo si estás en un negocio y sos un posible cliente).

Por otro lado el español tiene la misma raíz que el francés, por lo tanto no resulta tan complejo su aprendizaje ni hacerse entender mutuamente si la conversación es lenta.

Entonces, en resumen, que el idioma no te resulte un impedimento a la hora de conocer Francia ni ningún otro país.

Solo necesitás un poco de paciencia y predisposición para aprenderte algunas palabras. Haciendo click acá podés aprender algunas frases que pueden sacarte de apuros o generar una agradable primera impresión.

 



 

Moneda y dinero en Francia

La moneda de Francia es el euro (€).

Esto significa que al llegar (o antes) vas a tener que cambiar tu plata si vas a viajar a Francia con efectivo de otra denominación ya que no se aceptan otras monedas en ningún lado.

Para evitar el uso de las casas de cambio, que suelen ser muy malas con el tema de las tarifas extra, lo más recomendable es tener dinero en una cuenta de banco y sacar euros directamente del cajero.

El uso de tarjetas de débito y crédito es muy amplio y se aceptan prácticamente en todos lados.

Siempre es igualmente útil llevar algo de efectivo, especialmente en pueblos pequeños y alejados, para dar propinas, comprar cosas en la calle que no se pueden conseguir en otros lugares o en caso de alguna emergencia.

Las propinas en Francia suelen estar incluidas en la cuenta bajo la sigla «TTC», pero si no, es habitual dejar propina del 10% en los restaurantes.

Otra costumbre en cuanto a la propina es «redondear para arriba» y preferentemente en la mano a los camareros (sobre todo si el local está repleto de gente).

 

Electricidad en Francia

El voltaje en Francia es de 230 V. Los enchufes son tipo C.

Estos son iguales a los de dos patas redondas que se usan en Argentina, pero diferentes a los de clavijas planas y en diagonal, por lo que es importante que lleves un adaptador universal si tenés dispositivos con esta toma o alguna otra diferente.

 

Viajar a Francia

 

Seguridad en Francia

Al igual que casi todos los países europeos, Francia es un país seguro para viajar.

Igualmente, es necesario tomar ciertas precauciones y cuidar las pertenencias, sobre todo en el transporte público y lugares multitudinarios de París.

Por ejemplo en restaurantes evitá dejar tus cosas a mano sobre la mesa y en el metro y las estaciones prestá atención a tu mochila o cartera.

A pesar de los recientes ataques terroristas en París, este tipo de eventos es aislado y no representa una amenaza concreta para las personas que viajen a Francia.

Eso sí, tené en cuenta que suele haber controles en aeropuertos, terminales, museos y atracciones que son bastante exhaustivos.

 

Visas para entrar a Francia

Al ser parte del espacio Schengen, se puede viajar a Francia como turista sin necesidad de una visa durante 90 días con pasaporte de México, Colombia, Argentina, Uruguay, Venezuela, entre varios otros.

Podés encontrar más información sobre las visas y exenciones para la entrada a Francia acá.

 

¿Cuáles son los requisitos para viajar a Francia?

Por más que no necesites una visa para viajar a Francia, si estás obligado a presentar cierta documentación para ingresar al país (o a cualquier miembro de la zona Schengen).

Estos documentos son:

Pasaporte en regla: tu pasaporte debe ser válido por al menos 3 meses después de finalizado tu viaje. Es decir, si tu viaje es hasta el 30 de marzo, tu pasaporte no puede vencerse antes del 30 de junio.

Pasaje de regreso: esto puede ser ya sea un pasaje de vuelta a tu lugar de origen, o bien un pasaje de salida del país hacia a algún lugar que no pertenezca a la zona Schengen.

Reservas o carta de invitación: las reservas de alojamiento tienen que ser consistentes con el itinerario que supuestamente vas a hacer durante el viaje. Si no tenés todo planeado y vas a ir “viendo” a medida que viajes, lo mejor es hacer reservas cancelables de manera gratuita (como suele ofrecerse en Booking) y presentarlas al momento de entrar para después anularlas si no las van a usar.

Si vas a visitar a alguien y hospedarte con ellos, deberás presentar entonces una carta de invitación. Este es un trámite que varía dependiendo del país.

En el caso particular de Francia, el anfitrión deberá completar un formulario (conocido como «attestation de accueil») con los datos de ambos y firmarla directamente en la alcaldía. Además deberá llevar el pasaporte, título de propiedad o contrato de locación, un servicio a su nombre que esté pago, demostrar solvencia económica y que la vivienda es apta para acoger al invitado. Todo ello acompañado de un timbrado con un valor de €30.

Al momento de viajar, el invitado deberá presentar el papel firmado original junto con una copia del documento de identidad del anfitrión. No es necesario certificarla ni hacerla sellar por ningún ente oficial.

Prueba de fondos: para ingresar al espacio Schengen es necesario mostrar una solvencia económica de al menos 70 euros por día de estadía. Esto no tiene que ser todo en efectivo, también se pueden mostrar tarjetas de crédito o balances bancarios.

Seguro médico: no solo obligatorio, sino necesario. Si tenés una carta de invitación, la persona que la firmó debe emitir una declaración jurada comprometiéndose a que estás contratando uno. Para viajar a Europa tenés que probar que contás con un seguro médico con un límite de al menos 30.000 euros. Por más que haya gente que te diga que “en migraciones no lo piden”, nuestra recomendación número 1 es que no te vayas a Europa (¡ni a ningún lado!) sin un buen seguro médico. Hacé clic acá para sacar un presupuesto gratuito para tu viaje a Francia.

 

Viajar a Francia

 

Horarios en Francia

Los horarios de apertura en Francia son bastante similares a los del resto de Europa y los negocios suelen abrir entre las 9 y las 19 h los días de semana.

Sin embargo, en los pueblos pequeños (e incluso algunos locales pequeños en París) es muy común que haya horario de descanso durante el almuerzo, por lo que los negocios suelen estar cerrados entre el mediodía y las 14 o 15 h.

Las atracciones turísticas suelen abrir todos los días a excepción de uno (por lo general, los martes), con horarios reducidos en invierno. Generalmente al menos un día a la semana suele haber horario extendido para poder ir de noche (miércoles y viernes en el Louvre, por ejemplo).

Los supermercados suelen estar abiertos hasta las 20 h aunque hay pequeños «kiosquitos» que están abiertos hasta más tarde. Si vas a ellos por bebidas alcohólicas no todos te van a vender porque la ley prohíbe la venta luego de las 21 h (al margen de que no está prohibido el consumo de alcohol en las calles y es muy común ver vendedores ambulantes vendiendo, sobre todo en París).

Los bares y restaurantes suelen cerrar sus cocinas alrededor de las 22 h. pero pueden estar abiertos hasta la medianoche en las zonas más concurridas de París.

Los domingos generalmente los negocios cierran, o abren hasta las 13 h. Obviamente con excepción de bares, restaurantes y patisseríes en las ciudades más grandes.

Otra cosa a tener en cuenta son los feriados, acá podés encontrar una lista.

Los horarios para comer en Francia se suelen centrar en las 3 comidas diarias: desayuno (entre las 7 y las 9 h), el almuerzo (entre 12 y 13.30 h) y la cena (entre 20 y 22.30 h).

 


 

Clima en Francia

Las temperaturas en Francia varían dependiendo la zona y obviamente la época del año en que realices tu visita.

La costa tiene temperaturas más bien templadas y con abundantes lluvias la mayor parte del año mientras que la zona central presenta temperaturas más marcadas y extremas dependiendo la estación pero sin tantas precipitaciones.

Por supuesto la zona sur posee un clima mediterráneo, con pocas lluvias y veranos de temperaturas elevadas.

Por ejemplo en París las temperaturas promedio son de 3° en invierno y de 19° en verano; en Lyon 2° en invierno y 22° en verano y en Niza 8.5° en invierno y 23° en verano.

 

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Mejor época para viajar a Francia

Nuestra recomendación para viajar a Francia es en primavera (marzo a mayo) y los primeros meses de otoño (septiembre y octubre). Ambas son buenas épocas, con temperaturas templadas durante el día y un poco frescas por la noche.

El invierno (diciembre a febrero) es la época ideal para visitar los destinos con montaña y centros de esquí, y el verano (junio a agosto) es perfecto para ir a algunas de sus playas (aunque hay que tener en cuenta que es cuando más gente hay).

 

¿Estás planeando un viaje a Europa y no sabés en qué época ir? Hacé clic acá para leer nuestra guía «Cuál es la mejor época para viajar a Europa». 

 


 

Itinerarios por Francia

Una vez que decidas que querés incluir a Francia en tu viaje a Europa, vas a tener que preguntarte: ¿adónde quiero ir?

Lo más típico en Francia es París, es el destino soñado por casi todo el mundo y una de las ciudades más románticas y pintorescas del mundo.

Sin embargo, no es el único punto a visitar: hay ciudades como MarsellaLyon Niza que son sumamente recomendables.

Lo mejor si no quieres marearte con múltiples destinos es acotarte a una determinada región como la Costa Azul o la ruta de los castillos de Loira.

 

Si querés más información sobre estos itinerarios, te invitamos a hacer clic acá para leer nuestro artículo «Qué visitar en Francia» donde te proponemos itinerarios por el país de acuerdo a los días que tengas.

 


 

Transporte en Francia

Viajar en avión a Francia

Si llegás a Francia desde otro país por aire, lo más probable es que lo hagas a París.

Su aeropuerto más importante es el París-Charles de Gaulle que se encuentra situado a poco más de 20 kilómetros de París y a tan solo 30 minutos de bus.

También cuenta con otro aeropuerto que es utilizado básicamente para vuelos dentro de Europa y por aerolíneas low-cost: el París-Orly. Este se encuentra a solo 14 kilómetros de la capital y tiene conexión con el metro; su duración hasta el centro de la ciudad es de 45 minutos.

 

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Viajar en tren por Francia

La red ferroviaria francesa está básicamente explotada por una única empresa: SNCF (Société Nationale des Chemins de Fer). Esta se dedica tanto al transporte de pasajeros como así también de cargas y es la segunda más importante de toda Europa.

La página web donde están todos los trenes de SNCF es la Oui.snfc, que se puede visitar en varios idiomas.

Los trenes franceses básicamente se dividen en:

– TER o trenes regionales y trenes suburbanos: estos son los que cubren distancias cortas y los que unen ciudades con los suburbios de los alrededores. No es necesario comprarlos con anticipación ya que siempre cuestan lo mismo y no se agotan. Pero sí es obligatorio validarlos en una máquina antes de subir al tren.

– Trenes Intercités: estos son los que unen ciudades más separadas geográficamente. Los de más larga distancia y los nocturnos requieren reserva obligatoria, pero los más cercanos no. Sin embargo, siempre conviene comprarlos por anticipado por si hay promociones.

– TGV o trenes de alta velocidad: estos unen distancias largas y, como su nombre lo indica, son de alta velocidad. Esto significa que podés llegar a tu destino en muy poco tiempo. Es necesario reservar con anticipación para conseguir lugar y pagar menos.

 

¿Querés más información sobre cómo viajar en tren por Europa? Hacé clic acá para leer nuestra guía «Cómo viajar en tren por Europa».

 

Los boletos los podés comprar directamente en la página de SNCF aunque, como es algo complicada de navegar y no suele aceptar tarjetas extranjeras, nosotros preferimos usar Omio para comprar nuestros pasajes.

Si imprimís el boleto en tu casa o tenés un e-ticket en el teléfono no necesitás hacer nada: solo llegá a la estación y subite al tren.

Si imprimís el boleto en la estación, acordate de validarlo en alguna de las máquinas amarillas antes de subir al tren (¡hay una multa si no lo hacés!).

Hace unos años, SNCF lanzó también una línea de trenes low-cost: Ouigo. Estos trenes tienen la ventaja de cubrir algunas rutas populares a bajo costo, con boletos a partir de los €10.

¿Lo malo? Sus políticas se parecen demasiado a las aerolíneas low-cost: estaciones alejadas del centro, check-in de 30 minutos, límites de equipaje y cargos extra si te excedés.

Sin embargo, pueden ser una buena opción si viajás con poco y querés buscar promociones para moverte por algunos destinos de Francia.

 

¿Me conviene comprar un pase Eurail para viajar en tren por Francia?

Para empezar, vale aclarar de entrada que los trenes en Francia no son para nada baratos, por lo que un pase suele ser una buena inversión en la mayoría de los casos.

Sin embargo, la clave para saber si te conviene comprar un pase de tren para viajar por Francia es calcular cuántos trenes vas a tomar, de qué tipo son y con qué frecuencia lo vas a hacer.

En el caso de Francia también tenés que tener en cuenta que los trenes TGV (o de alta velocidad) requieren una reserva de asiento para usarlos si compraste un pase. Esto implica unos €6 extra por reserva (o €18 cuando se agotan las tarifas de €6).

Entonces, una vez que tengas establecido tu itinerario por Francia, calculá qué pase necesitás y cuánto tenés que pagar de reservas.

Después, comparalo con los precios de los boletos individuales si los compraras sin un pase buscando tus trayectos en Omio.

Por ejemplo, supongamos que tu viaje por Francia es de 18 días por: París – Mont St Michel – París – Colmar – Niza – Arles – Amboise – Chenonceaux (Valle del Loira) – París.

De estos 18 días va a haber 6 días donde vas a usar el tren, por lo que tu pase ideal es el Eurail Francia 6 días en 1 mes, que cuesta €290.

Pensemos ahora cuánto tendrías que sumar en reservas. Recordá que necesitás reservas en todos los TGV, que en este caso son: de París a Mont Sant Michel y el regreso, el viaje de Colmar a Niza, de Arles a Amboise y de Chenonceaux a París. O sea, en 5 viajes, lo que hace un total de €30 más (a €6 la reserva).

Entonces, comprando un pase de tren vas a pagar un total de €320 para este itinerario por Francia.

¿Y cuánto valen los boletos individuales? Esto depende de cuándo los compres (con excepción de los regionales), pero, buscando precios por adelantado, podés esperar pagar algo así:

París – Mont St Michel – Paris: €170 / París – Colmar: €95 / Colmar – Niza: €93 / Niza – Arles: €45 / Arles – Amboise: €68 / Amboise – Chenonceaux: €10 / Chenonceaux – París: €29

El total comprando los boletos individuales, de manera adelantada, sería entonces de €510. Tené en cuenta, además, que estos boletos individuales son los no flexibles y no admiten cancelaciones o cambios. 

Claramente, en este caso comprar un pase es una enorme ventaja, ya que te estarías ahorrando casi €200.

Otro de los puntos a favor del pase es que vas a tener la flexibilidad de tomar los trenes que quieras sin tener que preocuparte por si lo perdés (a excepción de las reservas de TGV que tengas que hacer).

Con hacer este simple cálculo podés ya ver si un pase es conveniente o no para viajar a Francia.

Hacé clic acá para ver más opciones y precios de pases Eurail por Francia.

 

Viajar a Francia

 

Viajar en auto por Francia

Alquilar un auto en Francia no suele ser de lo más conveniente, salvo que quieras conocer partes alejadas de la ciudad o hacer un road trip por la campiña, sus viñedos o por alguna región en particular de forma completamente independiente (Provenza y Burdeos son algunas de las favoritas).

Para moverte entre ciudades el tren es lo más recomendable, ya que te vas a ahorrar los problemas de tránsito, el estacionamiento y la preocupación de estar pendiente de un vehículo.

Para alquilar un auto en Francia no hay mayores requisitos: solamente ser mayor de 21 años y tener un registro de conducir mayor a 1 año de antigüedad. Siendo menor de 25 años los alquileres tienen un plus en el seguro.

Obviamente vas a necesitar también un pasaporte como identificación y una tarjeta de crédito para pagar y dejar el depósito de seguridad.

Como siempre, te recomendamos armar previamente el itinerario para poder hacer un «viaje circular» y poder devolver el vehículo en el mismo lugar donde lo alquilaste, para ahorrar de esta forma una importante cantidad de dinero.

Hacé clic acá para averiguar precios de alquiler de autos en Francia

 

Metro, tranvía y bus

Si bien no todas las ciudades francesas cuentan con un sistema de metro, sí vas a poder encontrarlo en las urbes principales: París, Marsella, Lyon, Toulouse, Lille y Rennes.

De estos, el metro parisino es uno de los más grandes y completos del mundo. Con él vas a poder recorrer toda la ciudad de forma simple, fácil y económica. 

El metro está compuesto por 16 líneas que paran en más de 300 estaciones por todo París. Para moverte, lo mejor es tener un mapa a mano (acá hay varios).

Está abierto desde las 05:30 a.m hasta las 00:30 de lunes a jueves y hasta la 01:30 de viernes a domingo, y la alta frecuencia de trenes hace que no tengas que esperar más que un par de minutos.

Con una red de metro tan eficiente usar el autobús en París no tiene demasiado sentido. Sin embargo, sí es útil familiarizarse con el sistema de bus si estás alojado lejos del metro o si pensás usar el transporte de noche.

Ya que el metro cerca de la medianoche, la única alternativa que te queda para moverte en París a la madrugada son los buses nocturnos o «Noctilien». Para guiarte, acá hay un mapa de las líneas de autobús en París.

 

Viajar a Francia

 

El billete T+ es el boleto simple que te conviene comprar para usar el transporte público en París y tiene un costo de €1.90 (si comprás el paquete de 10 boletos tenés un pequeño descuento).

Con el T+ podés usar el metro y el tren RER durante 2 horas o los buses y el tranvía por 90 minutos.

Tené en cuenta que si bien el T+ sirve para todos los transportes (tren RER, metro, bus y tranvía) no es posible «mezclarlos» siempre. Es decir, con el boleto sí podés hacer las siguientes conexiones:

– de una línea de metro a otra (sin salir de la estación), o

– del metro al tren RER (o viceversa), o

– entre líneas del autobús RATP, o

– entre el autobús RATP y el Optile (suburbano), o

– entre el tranvía y cualquier línea de bus que lo cruce, o

– entre líneas del autobús nocturno (excepto las que tengan tarifas especiales).

Tené en cuenta que las oraciones terminan todas en «o»: esto significa que entre estos puntos no se pueden hacer conexiones. Es decir, no podés combinar el metro con el autobús, o el tranvía con el tren RER. ¿Se entiende?

Para llegar a los aeropuertos, los boletos más convenientes son: la conexión por la línea RER B para llegar al Charles de Gaulle (€10,30, viaje de 30 minutos) y el OrlyBus para llegar a Orly (€8,30, viaje de 30 minutos).

Hay también pases diarios con descuento, como el Mobilis (que dura 1 día) o el Paris Visite, diseñado especialmente para turistas (hay de 1 a 5 días, y algunas opciones incluyen conexiones a los aeropuertos).

 

Recordá también que con el Paris Pass Travelcard tenés acceso ilimitado al transporte de París durante los días que dure el pase. Hacé clic acá para ver más información del Paris Pass.

 

¿Dónde compro los boletos de bus, tranvía y metro en Francia?

En París lo más usual es que utilices los Ticket +, que se compran en las ventanillas o máquinas expendedoras del metro.

Las máquinas expendedoras del metro solo aceptan monedas y tarjetas de crédito, pero no billetes.

Recordá que comprando los carnet de 10 boletos tenés un descuento, así que tenelo en cuenta si vas a viajar mucho en transporte público.

Los menores de 4 viajan gratis; y si bien los niños de 4 a 10 pagan lo mismo que un adulto, el carnet de 10 boletos es más barato para ellos, así que te conviene comprar uno si van a viajar bastante.

Algo importante es saber que si comprás los boletos T+ en el bus, estos son más caros y no te sirven después para viajar en metro o hacer conexiones, por lo que si vas a comprar varios te conviene hacerlo en el metro.

La otra opción es adquirir el pase Paris Visite en línea o en cualquier estación de tren, metro e incluso en el aeropuerto al llegar. Para que sea válido tenés que escribir tu nombre en el pase así como las fechas en las que lo vas a usar.

 


 

Presupuesto para viajar a Francia

Probablemente la mayor preocupación a la hora de planear un viaje es: ¿cuánto me va a costar?

Francia, precisamente, no es de los países más económicos de Europa. Sin embargo, tampoco vale generalizar: hay varias maneras de viajar barato por Francia.

Una buena manera es yendo a zonas más baratas dentro del país, como las regiones de Auvergne, Limousin y Franche-Comté. Recordá que la Costa Azul es de las partes más caras.

París no es la ciudad más barata de Europa, es cierto, pero es fácil encontrar alternativas para viajar barato por la capital francesa.

Es fundamental, por ejemplo, reservar el hospedaje, las visitas y los pasajes con tiempo de anticipación para encontrar buenos precios.

Además te sugerimos comprar en el supermercado, tomarte unas cervezas en parques o a orillas del río y visitar atracciones gratuitas para que el presupuesto se abarate considerablemente.

 

¿Querés un presupuesto detallado para viajar a Francia? Hacé clic acá para leer nuestro artículo «Cuánto sale un viaje a Francia».

 


 

Hospedaje en Francia

Conseguir hospedaje en Francia dependerá de la ciudad y de la zona en que quieras albergarte, obviamente no es lo mismo conseguir un hospedaje en el centro parisino, en un pequeño pueblito de la campiña o en la costa de Marsella.

Podés encontrar buenos hospedajes por muy buen precio, pero la clave es investigar bien antes de hacer alguna reserva.

Los precios en euros no facilitan las cosas: una noche en un hotel suele ser siempre desestabilizador en el presupuesto y los valores pueden ser algo más elevados si los comparamos con países como España o Italia.

Sin embargo, haciendo bien las cosas y reservando con anticipación se pueden encontrar muy buenas opciones para dormir en Francia.

No es necesario reservar siempre en el centro de la ciudad: casi todas tienen buenos sistemas de transporte por lo que es sencillo moverse de un lado a otro.

Sin embargo, sí es clave investigar acerca de las zonas: hay partes de algunas ciudades grandes que es mejor evitar, ya sea por falta de conectividad de transporte o por no ser tan seguras.

 

 

Si tu presupuesto es abundante, la Costa Azul y París tienen muchas ofertas de hoteles de categoría.

Dentro de la capital, somos más adeptos a buscar opciones de hospedaje por todas partes, siempre y cuando estén dentro del área urbana principal y bien conectadas por el transporte público.

Les Halles, Les Marais y el Barrio Latino son algunos de nuestros barrios favoritos para hospedarse en París, sin ser los más costosos.

Nosotros solemos buscar por Booking con varios meses de anticipación por si hay descuentos u ofertas especiales. Evitá las fiestas y fines de semana largos que es cuando los precios se encarecen significativamente.

Si vas a ir a pueblos más chicos buscá que tu hospedaje quede medianamente céntrico, o al menos cerca de alguna parada de bus.

Otra opción con cada vez más adeptos en todo Europa es Airbnb, donde podés alquilar departamentos o habitaciones en casas particulares.

Las opciones que hemos usado en Francia siempre han sido muy buenas, así que no podemos más que recomendarlo.

Si nunca usaste Airbnb, te envíamos acá un descuento de $33 para tu primera reserva.

 


 

Comida en Francia

Este es uno de los puntos más destacados de Francia. Famoso por su gastronomía, este país tiene un abanico exquisito de comidas y bebidas.

Sabido es que la cocina francesa es una de las más aclamadas del mundo. ¿Cuántas películas viste sobre gastronomía en Francia? Ratatouille, Julie & Julia o Chocolat son algunas de las que se nos vienen a la mente.

Quesos, mantecas, hongos, vinos, hierbas: las opciones para comer bien en Francia son muchísimas.

 

viajar a francia
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Si podés permitirte un gasto extra, no dejes de ir a algún restaurante, por pequeño que sea, y pedir cualquier plato típico: te aseguramos que va a ser una experiencia inolvidable.

Pero si tu presupuesto es más ajustado te recomendamos ir a cualquier supermercado, elegir cualquier trozo de queso y una botella de vino, pasar por una boulangerie (panadería) a comprar una baguette y sentarte en un parque o a orillas de un río a disfrutarlo. ¡No hay nada más francés que esto!

En Francia comer no es algo que se tome a la ligera y, aunque no seas un experto en la materia, te aseguramos que esta experiencia te va a resultar completamente emocionante y reveladora.

 


 

Geografía de Francia

Francia está dividida en 18 regiones. 13 de ellas se encuentran en lo que se denomina región metropolitana y las restantes en las denominadas de ultramar.

Las regiones metropolitanas fueron reducidas de 22 a 13 en el año 2016 luego de mucho debate y para reducir gastos administrativos y tiempos burocráticos, y están compuestas por las regiones históricas de Francia, que aún preservan sus características culturales particulares.

Las 13 regiones de Francia metropolitana y sus correspondientes capitales son:

Alta Francia (Hauts de France): Su capital es Lille.

Auvernia-Ródano-Alpes (Auvergne-Rhône-Alpes): Su capital es Lyon.

Borgoña-Franco-Condado (Bourgogne-Franche-Comté): Su capital es Dijón

Bretaña (Bretagne): Su capital es Rennes.

Córcega (Corse): Su capital es Ajaccio.

Centro-Valle de Loira (Centre-Val de Loire): Su capital es Orleans.

Gran Este (Grand Est): Su capital es Estrasburgo.

Nueva Aquitania (Nouvelle-Aquitaine): Su capital es Burdeos.

Normandía (Normandie): Su capital es Ruán.

Occitania (Occitanie): Su capital Touluse.

Isla de Francia (Île-de-France): Su capital es París.

País del Loria (Pays de la Loire): Su capital es Nantes.

Provenza-Alpes-Costa Azul (Provence-Alpes-Côte d’Azur): Su capital es Marsella.

 

Haciendo clic en el mapa podés ver el nombre de cada región.

 


 

Historia de Francia

La historia francesa es tan compleja como interesante; si bien no va a ser fácil hacer un resumen, ¡haremos el intento!

Este es uno de los países más antiguos de Europa, aunque el nombre primitivo que recibió fue Galia, entonces, ¡hacia allá vamos!

 

Los galos y francos

Galia fue el nombre con que los romanos llamaron a la región que comprendía los territorios actuales de Bélgica, Francia, Suiza, Italia, Alemania, Países Bajos y Reino Unido y que estaba habitada por los galos, que eran tribus celtas.

En el siglo I a.C. los romanos invadieron Galia, lo que obligó a sus habitantes a adoptar el idioma y la cultura del Imperio, cuyas consecuencias se ven hoy en día en la evolución del lenguaje y en ejemplos arquitectónicos (anfiteatros, acueductos, baños romanos).

En el siglo V, las tribus germánicas conocidas como francos (que dan su nombre al país) ingresan al territorio actual de Francia. Con la imposición del cristianismo, la diferencia entre galos, francos y el resto de las tribus que ocupaban Francia se fue esfumando de a poco.

 

Dinastías en la Edad Media

La historia de la Edad Media de Francia está marcada por una serie de dinastías.

Los Merovingios, la dinastía iniciada por Clodoveo, rey de los francos, gobernaron entre los siglos V y VIII.

Los Carolingios comenzaron como una rica familia terrateniente que fue tomando poder, y alcanzaron su apogeo con Carlomagno, quien amplió las fronteras del reino y fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano en el año 800.

En el periodo carolingio se produjo un notable desarrollo de las artes y las letras, que se conoce como el Renacimiento Carolingio.

Después vendrían los Capetos, cuyo gobierno estaría marcado por las subdivisiones y enfrentamientos entre la realeza y el resto de los nobles.

Es bajo el mando de esta dinastía que ocurren la Guerra de los Cien Años, entre franceses e ingleses y donde peleó Juana de Arco, las Cruzadas y la peste negra, que solo en París acabó con más de 80.000 personas.

 

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El auge de la corte francesa

Al finalizar la Edad Media, Francia se empieza a consolidar como nación.

Con el Renacimiento, la atención vira hacia el valle del Loira y es en esta época que artistas italianos y franceses decoran los fastuosos castillos que aún hoy se pueden visitar. La flamante arquitectura reflejaba el esplendor de la monarquía, que ya apuntaba al absolutismo.

A partir de 1530, la Reforma se extendió por toda Europa, impulsada por las ideas de Juan Calvino, un francés nacido en Picardía exiliado en Ginebra. Esto llevaría a las Guerras de Religión que durarían 30 años.

El siglo XVII está marcado por la instauración de la monarquía absoluta, que se consolida a través de Luis XIV, también conocido como el Rey Sol, que manda a construir el fastuoso Palacio de Versalles y deroga el Edicto de Nantes, que había dado derechos a los protestantes y finalizado las Guerras de Religión.

La Guerra de los Siete Años (1756-1763), otra de las ruinosas operaciones militares de Luis XV, nieto del Rey Sol, condujo a la pérdida de las florecientes colonias en Canadá, las Indias Occidentales y la India.

 

La Revolución Francesa

De a poco, las nuevas circunstancias económicas y sociales dejan a la monarquía ajena a las necesidades del país, y aún más debilitada por las ideas antisistema y anticlericales de la Ilustración, entre cuyos representantes estaban Voltaire, Rousseau y Diderot.

A finales de la década de 1780, el indeciso Luis XVI y su dominante consorte, María Antonieta, vivían en otro mundo, cada vez más aislados en sus palacios, mientras el malestar y el descontento del pueblo francés aumentaban.

Finalmente, el 14 de julio de 1789 una multitud de ciudadanos franceses toma el asunto en sus propias manos asaltando los arsenales de armas del Hôtel des Invalides para luego tomar la cárcel de la Bastilla, el mayor símbolo del despótico Antiguo régimen. Esto marca el inicio de la Revolución Francesa.

Si bien la organización política de Francia oscilaría entre república, imperio y monarquía durante varios décadas después, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la ciudadanía se convirtió en la fuerza política dominante en el país.

 

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Napoleón

Tras el revolucionario Período del Terror se estableció un Directorio moderado, que sería derrocado por Napoleón, un líder carismático cuyas habilidades y tácticas militares rápidamente lo transformaron en una fuerza política independiente.

Para legitimar su autoridad, Napoleón se enfrascó en una serie de guerras victoriosas, gracias a las cuales Francia terminaría por controlar gran parte de Europa.

Napoleón impulsó una serie de reformas importantes, como la reorganización del sistema judicial; la promulgación del nuevo código civil, el Código Napoleónico (que aún constituye la base del sistema judicial francés y es modelo en su género); y la creación de un nuevo sistema educativo.

Sin embargo, el movimiento de restauración monárquica del resto de Europa lo sacaría del poder con la derrota en Waterloo, para morir exiliado en la isla de Santa Elena en 1821. Sería repatriado a Francia en 1840: sus restos se encuentran en el Hôtel des Invalides de París.

 

Siglo XIX

Una vez que se restauró el poder a la monarquía bajo la Casa de Borbón, tres reyes bastante ineficaces intentaron restaurar a Francia la potente monarquía del pasado, que cayó definitivamente con la revolución de 1848.

Se estableció así la II República, que rápidamente cae bajo el mando del sobrino de Napoleón, Luis Napoleón Bonaparte, que se autoproclamaría líder del Segundo Imperio bajo el nombre de Napoleón III.

Durante el Segundo Imperio, Francia disfrutó de un crecimiento económico significativo, aunque bajo un gobierno autoritario y personalista con el mantenimiento de los principios liberales burgueses y enmarcado en una serie de conflictos sangrientos, como la Guerra de Crimea y la guerra franco-prusiana, que terminó con el aprisionamiento del emperador.

Se instala entonces la III República, asediada inicialmente por varios hechos violentos pero conocida principalmente por la Belle Époque, un tiempo que protegió la arquitectura Art Nouveau, los avances en la ciencia y la ingeniería, y diferentes estilos artísticos a partir del impresionismo.

Durante las últimas décadas del siglo XIX, Francia al igual que las demás potencias europeas ve un ámbito de parcial desarrollo social y económico y a su vez se lanza a colonizar África y Asia.

 

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Guerras mundiales

Una de las claves de la entrada de Francia en la guerra contra el Imperio austrohúngaro y Alemania en la Primera Guerra Mundial (1914) fue la recuperación de Alsacia y Lorena, aunque tan codiciado territorio iba a costarle muchas vidas: para el fin del conflicto, 1,3 millones de soldados franceses habían muerto y casi un millón estaban lisiados.

Aunque la producción industrial se redujo en un 40 por ciento en Francia y llevó al país a una crisis financiera, Paris siguió deslumbrando durante los años 1920 y 1930, conquistando a artistas y escritores atraídos por la atmósfera liberal de la ciudad.

El nombramiento de Adolf Hitler como canciller alemán en 1933 marcó el fin de una década de compromiso de Francia y Alemania en lo relativo a las garantías fronterizas.

La ocupación alemana dividió a Francia en una zona dominada directamente por ellos (a lo largo de la costa oeste y el norte, París incluido), y un Estado títere, con sede en la localidad balneario de Vichy, claramente antisemita y cómplice en la persecución de judíos franceses.

El país fue finalmente liberado en 1944 gracias a los esfuerzos conjuntos de los aliados, de las tropas de la «Francia libre» y de la Resistencia organizada en el interior del país.

 

Quinta República y actualidad

Al finalizar la guerra, Francia emprendió una labor de reconstrucción y de relanzamiento de la economía en parte gracias al Plan Marshall.

El daño y la humillación sufrida por los franceses a manos de los alemanes no fue ningún secreto para las colonias francesas, que generaron movimientos independentistas en Indochina y el norte de África.

Se forma un gobierno provisional que da paso a la Cuarta república, caracterizada por la creación de nuevas industrias e inversiones, así como el fin del colonialismo francés en la década del 50.

Charles de Gaulle asume la presidencia en 1958 de lo que se conoce como Quinta república, donde se reforma la constitución para dar mayor estabilidad a los gobiernos y tienen lugar los trascendentales acontecimientos de Mayo del 68.

Después de una larga historia llena de grandes conflictos, hoy en día Francia es considerado uno de los países mejor administrados y desarrollados del mundo. También es el país más visitado del mundo, con cerca de 79.5 millones de visitantes extranjeros al año.

 

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Cultura de Francia

Gastronomía y vinos

Francia se destaca entre otras cosas por su gastronomía de excelencia y sus vinos de calidad.

Los franceses no se toman a la ligera la hora de la comida; por lo menos una vez al día se toman su tiempo para sentarse, relajarse, cocinar, comer, saborear y hablar al respecto.

No es novedad que el arte culinario sea en sí mismo una atracción turística para el país: solamente París tiene 134 estrellas Michelin (en el año 2018).

El vino es otra de las cosas que los franceses se toman en serio. Más allá del Champagne, que es mundialmente conocido y es denominación de origen, por su disposición geográfica Francia cuenta con excelentes tierras propensas a los más diversos viñedos.

Desde suaves y delicados vinos blancos hasta robustos vinos tintos, en Francia hay opciones excelentes para todos los paladares, por lo que te recomendamos no pasar por alto la posibilidad de probar aunque sea una variedad durante tu visita

Se consiguen vinos muy ricos y baratos incluso en el supermercado y, de ser posible, te sugerimos hacer un recorrido de viñedos, en las regiones de Borgoña o Burdeos, por ejemplo.

 

Si querés conocer más de los vinos de Francia, te sugerimos hacer esta visita a las bodegas de la campiña de Champagne. Hacé clic acá para ver más información.

 

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Perfumes

Sabido es que cuando pensamos en perfume el primer país que se nos viene a la cabeza es Francia.

Con una antiquísima tradición en la materia, los franceses han sido, históricamente, los encargados de popularizar el uso de esencias y aceites para perfumar el cuerpo.

Sus usos han sido los más variados: se les confirió el poder de combatir la tristeza de la clase alta (si, parece que las altas sociedades eran menos tristes si olían bien); el Rey Luis XIV estuvo a punto de prohibirlos ya que le causaban malestar; y la corte de Luis XV se denominó «la corte perfumada», debido a su excesivo fanatismo por las fragancias.

Así podemos encontrar miles de historias, casi siempre referidas a las cortes, reyes y reinas.

Pero fue Napoleón quién popularizó y masificó el uso del perfume en Francia, para que todos los habitantes pudieran, poco a poco, disfrutar de los «olores de la realeza».

Si te interesa el tema de los perfumes franceses, te recomendamos agregar Grasse a tu itinerario por Francia. Haciendo clic acá podés ver un taller para crear tu propio perfume en Grasse.

Esta es una pequeña ciudad ubicada a 14 kilómetros de Cannes y es la capital mundial del perfume, ya que cuenta con las más importantes perfumerías, todo esto debido a sus exclusivas plantaciones de flores que se encuentran en la región.

Un perfume que es producido en Grasse es el Chanel N° 5, ¿te suena conocido?

 

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Música y literatura

Si bien es raro escuchar música francesa en las radios (más por un tema de idioma que otra cosa) hoy en día, podemos destacar algunos artistas en esta lista, clásicos cómo Maurice Ravel, Édith Piaf o contemporáneos como Yann Tiersen, Tryo o Zaz.

En cambio, es probable que conozcas a más de un representante de la literatura francesa: Antoine de Saint-Exupéry, Marcel Proust, Victor Hugo, Charles Baudelaire, Simone de Beauvoir, Albert Camus, Jean Genet, Jean-Paul Sartre, Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Alexandre Dumas, Roland Barthes, Jacques Lacan, por citar a los más trascendentes que han sido los creadores de obras que son hoy clásicos de la literatura mundial.

 


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