Todo lo que necesitás saber antes de viajar a Alemania

Si bien no suele ser visitado como primer destino en un viaje a Europa, creemos que Alemania no tiene nada que envidiarle a destinos como Italia, España o Inglaterra.

Es por eso que si estás planeando un viaje a Berlín, Colonia, Dresden, Frankfurt, Múnich o alguno de los múltiples destinos de Alemania, está guía es para vos.

Acá vas a encontrar todo lo que necesitás saber antes de viajar a Alemania.

¡Simplemente hacé clic en la sección que quieras leer!

 

Índice

 

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Información básica

Población

82,6 millones

Capital y ciudades principales

Berlín, Hamburgo, Múnich, Colonia, Frankfurt Am Mein, Stuttgart, Dusseldorf

Países limítrofes

Mar del Norte, mar Báltico, Dinamarca al norte. Polonia y República Checa al este. Austria y Suiza al sur. Francia, Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos al oeste.

Idioma

Alemán

¿Necesito saber alemán para viajar a Alemania?

Nos encantan los idiomas, pero creemos estar bastante acertados cuando decimos que aprender alemán no es para nada sencillo.

Entonces, surge la cuestión: ¿necesito saber alemán para visitar Alemania?

En nuestra experiencia, no. A ver, no es que vas a encontrar carteles traducidos ni menos, pero lo cierto es que es bastante sencillo moverse por el país sin saber el idioma.

Para lo que sepan inglés, tienen una gran ventaja: la mayoría de los alemanes (aunque más en las zonas urbanas y en el lado oeste) saben algo de inglés y es probablemente la mejor manera de comunicarte con ellos.

Pero aún si no sabés inglés, no te preocupes: no es que vayas a pasarla mal por no saber alemán. La mayoría de la gente va a estar más que dispuesta a ayudarte, aunque sea por medio de señas.

Una buena manera de hacer tu viaje más sencillo, y además ser atento con los locales, es familiarizarte con los nombres de los lugares que vas a visitar y aprender algunas palabras básicas en alemán.

Hacé clic acá para ver una lista de frases básicas en alemán para tu viaje.

 

Moneda y dinero

La moneda en Alemania es el euro.

Para evitar el uso de las casas de cambio lo más recomendable es tener dinero en una cuenta y sacar euros directamente del cajero.

El uso de tarjetas de débito y crédito es muy amplio y se aceptan prácticamente en todos lados. En casi todos los casos se usan las de chip y las contactless, aunque también suele haber lectores de tarjeta con banda (aunque no siempre).

Siempre es igualmente útil llevar algo de efectivo, especialmente en pueblos pequeños y alejados o en caso de alguna emergencia.

Las propinas en Alemania no son obligatorias, e incluso el servicio del 10% ya suele estar incluido en la cuenta. Sin embargo, siempre podés dejar algo extra si crees que la atención fue buena.

 

Electricidad

El voltaje en Alemania es de 230V. Los enchufes son tipo C.

Dependiendo de dónde vengas, puede que sean diferentes a los de tus dispositivos, por lo que siempre es aconsejable llevar un adaptador.

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Seguridad

Alemania es un país seguro para viajar.

Sin embargo, siempre es necesario tomar ciertas precauciones y cuidar las pertenencias, sobre todo en el transporte público y lugares multitudinarios.

Las típicas estafas a turistas (como los juegos callejeros) existen en varias ciudades grandes en Alemania, por lo que es esencial no “prenderse” en estas cosas.

 

Visas

Al ser parte del espacio Schengen, se puede viajar a Alemania como turista sin necesidad de una visa durante 90 días con pasaporte de México, Colombia, Argentina, Uruguay, Venezuela, Chile, entre varios otros.

Más información sobre las visas y exenciones para la entrada a Alemania acá.

¿Cuáles son los requisitos para viajar a Alemania?

Por más que no necesités una visa para viajar a Alemania, sí estás obligado a presentar cierta documentación para ingresar al país (o a cualquier miembro de la zona Schengen).

Estos documentos son:

Pasaporte en regla: tu pasaporte debe ser válido por al menos 3 meses después de finalizado tu viaje. Es decir, si tu viaje es hasta el 30 de marzo, tu pasaporte no puede vencerse antes del 30 de junio.

Pasaje de regreso: esto puede ser ya sea un pasaje de vuelta a tu lugar de origen, o bien un pasaje de salida del país hacia a algún lugar que no pertenezca a la zona Schengen.

Reservas o carta de invitación: las reservas de alojamiento tienen que ser consistentes con el itinerario que supuestamente van a hacer durante el viaje. Si no tienen todo planeado y van a ir “viendo” a medida que viajen, lo mejor es hacer reservas cancelables de manera gratuita (como suele ofrecerse en Booking) y presentarlas al momento de entrar para después anularlas si no las van a usar.

Si van a visitar a alguien y hospedarse con ellos, lo mejor es entonces una carta de invitación. Este es un trámite que varía dependiendo del país.

En el caso particular de Alemania, la carta puede realizarla el mismo anfitrión y no es necesario certificarla en ningún ente oficial. Se deben incluir los datos del anfitrión e invitado, fechas de la visita, tipo de parentesco/relación y motivo del viaje. La carta debe adjuntar una copia del documento del anfitrión.

Prueba de fondos: para ingresar al espacio Schengen es necesario mostrar una solvencia económica de al menos 70 euros por día de estadía. Esto no tiene que ser todo en efectivo, también se pueden mostrar tarjetas de crédito o balances bancarios.

Seguro médico: no solo obligatorio, sino necesario. Para viajar a Europa tenés que probar que contás con un seguro médico con un límite de al menos 30.000 euros. Por más que haya gente que te diga que “en migraciones no lo piden”, nuestra recomendación número 1 es que no te vayas a Europa (¡ni a ningún lado!) sin un buen seguro médico. Hacé clic acá para sacar un presupuesto gratuito para tu viaje a Alemania.

Horarios

Durante décadas, Alemania fue el país de Europa con los horarios más restrictivos.

Es que, debido a una antigua ley, los negocios no tenían permitido abrir después de las 18.30 h durante la semana y hasta las 14.00 h los sábados.

Después de algunas variaciones, en 2006 una nueva ley se aprobó que permite a cada región de Alemania regular los horarios de sus comercios.

Así es que, de a poco, los comerciantes han comenzado a extender sus horarios, y es común que gran parte de los negocios cierren alrededor de las 20 h, y muchos permanezcan abiertos hasta la madrugada (especialmente supermercados o negocios de comida rápida).

Hay una cosa que sí no cambió: el domingo en Alemania es día de descanso, por lo que es probable que no encuentres nada abierto en este día.


 

Clima

A pesar de su ubicación en el hemisferio norte, el clima de Alemania es relativamente moderado.

Los inviernos suelen tener temperaturas alrededor de los 0 grados, e incluso más altas.

En verano, el termómetro suele alcanzar los 25 grados fácilmente, y los últimos años ha sobrepasado los 30 gracias a a las sofocantes olas de calor en Europa.

La zona del norte de Alemania suele ser más lluviosa debido a su cercanía al Atlántico Norte, mientras que el sur, en el área de los Alpes, es generalmente más fría.

 

Mejor época para viajar a Alemania

Al igual que en casi todos los destinos de Europa, la época ideal para viajar a Alemania es en primavera u otoño. En estos meses (marzo a mayo y septiembre a noviembre) las temperaturas son más templadas y los precios moderados.

De cualquier manera, un paraguas y un buen abrigo nunca están de más en este país, donde el clima puede cambiar repentinamente.

La temporada alta de junio a agosto significa temperaturas y precios más elevados, dos cosas que nos gusta evitar en Europa.

Si vas en invierno, tené en cuenta las bajas temperaturas, aunque si vas en diciembre podés disfrutar de los pintorescos mercados navideños.

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Itinerarios

Una de las preguntas claves que tenés que hacerte antes de visitar cualquier país es: ¿adónde quiero ir?

Por suerte (o lamentablemente para nuestro bolsillo), Alemania tiene muchísimos destinos para visitar. Todo va a depender de qué quieras ver y qué te guste.

¿Sos fanático de las ciudades? Berlín, Hamburgo, Dresde y Múnich son probablemente algunas de las ciudades más divertidas, con historia y atractivos en todo Europa.

Para los amantes de lo pintoresco, la ruta romántica desde Fussen hasta Wurzburgo está repleta de pueblos con encanto y castillos épicos.

La ruta del Valle del Rin, la principal zona productora de vino alemán, también es una excelente alternativa.

Si querés más información sobre estos itinerarios, te invitamos a leer nuestro artículo “Qué visitar en Alemania” donde te proponemos 8 itinerarios por el país de acuerdo a los días que tengas. Hacé clic acá para leerlo.


 

Transporte

Avión

Si tu primer o único destino en Europa es Alemania, lo más probable es que llegues en avión y a alguno de los principales aeropuertos del país: Fránkfurt, Dusseldorf, Múnich o Berlín (este último actualmente en remodelación hasta 2020).

Lufthansa, una de las mejores del mundo, es la principal aerolínea de Alemania y tiene conexiones diarias tanto internacional como localmente.

Dentro de las aerolíneas low-cost que se mueven entre Alemania y Europa, las principales son: easyJet, Flybe, airBaltic, Ryanair y Eurowings.

Si bien se pueden conseguir buenos precios para vuelos con estas aerolíneas, es importante tener en cuenta que muchas veces llegan a aeropuertos secundarios que están alejados de las ciudades, lo que suele sumar los costos de traslado.

 

Trenes

La red de trenes de Alemania es una de las mejores de Europa. Si bien los precios no suelen ser los más bajos, la página oficial (DB Bahn) siempre tiene buenas promociones, con tarifas reducidas en los boletos Sperpreis (no flexibles).

Los trenes para moverse por Alemania son generalmente los ICE (de alta velocidad), los IC (que conectan las ciudades principales) y los regionales (IRE, RE y RB), que son algo más lento pero llegan a pueblos más alejados.

Los S-Bahn son los trenes metropolitanos, y el U-Bahn es el subterráneo o metro de cada ciudad.

Si tenés varios viajes planeados por Alemania, lo mejor es buscar un pase. DB Bahn tiene diferentes tipos: pases regionales, por fin de semana o por día.

Tené en cuenta que tienen restricciones en cuanto a los días que los podés usar y los tipos de trenes en los que podés viajar.

La red de DB Bahn también se conecta con la de otros países de Europa, por lo que la página también sirve para encontrar viajes para salir de Alemania. Esto son generalmente a través de los trenes ICE y EC (Eurocity).

¿Me conviene comprar un pase Eurail para viajar en tren por Alemania?

Como siempre, hay varios factores a tener en cuenta para saber si te conviene comprar un pase de tren Eurail o no.

Para empezar, tenés que considerar que no existe un pase Eurail para solo Alemania. Si querés algo así te conviene comprar el German Rail Pass o alguno de los pases de DB Bahn.

Si vas a recorrer otros países además de Alemania, es conveniente investigar si te es útil un Eurail Select Pass: este te da acceso a viajes entre Alemania y países limítrofes, como Italia, Francia o Suiza.

Después, si tu viaje va a incluir otros países y durar varios días más, te recomendamos que consultes los precios del Global Pass (5 países o más).

Por último, es importante preguntarte: ¿cuántos trenes voy a tomar y con qué frecuencia?

En general, si tu viaje implica pocos trayectos en tren y si planeas hacerlos en fechas concretas, es probable que un pase no te sirva, ya que resulta más barato comprar los boletos flexibles por adelanto a través de DB Bahn.

Sin embargo, puede que no quieras ya poner en tinta todos tus planes: si es así, es probable que un pase te convenga antes de comprar los boletos en el mismo día o con tarifas flexibles.

Como ventaja del Eurail Pass, además, no es obligatorio realizar reservas en los trenes alemanes (excepto los nocturnos) lo que te evita tarifas extra.

Además, con tu Eurail Pass tenés acceso al metro urbano S-Bahn que está presente en muchas ciudades alemanas.

Hacé clic acá para ver más información acerca de los pases Eurail para viajar por Alemania en tren

 

Auto

Si bien la red de trenes alemana tiene conexiones con prácticamente todas las ciudades y pueblos, alquilar un auto en Alemania puede ser ventajoso para recorrer ciertas rutas, como la Ruta Romántica o el Valle del Rin.

Además, manejar por una de las famosas y modernas autobahn alemanas es toda una experiencia en este país.

Para alquilar un auto en Alemania vas a necesitar tener un carnet de la UE, o, si sos de algún otro país es recomendable tener la licencia de conducir internacional, aunque la licencia de tu país de origen suele ser suficiente.

En Alemania es obligatorio usar cinturón de seguridad, incluso si vas en el asiento de atrás. Es además ilegal usar el teléfono y el límite de alcohol es 0,5 g/l en sangre (así que nada de andar tomando cerveza antes de manejar).

En cuanto a los límites de velocidad, en las ciudades suele ser de 50 km/h y de 100 km/h. Las autobahn no suelen tener límite de velocidad, a menos que se indique lo contrario.

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Metro, tranvía y bus

El sistema de transporte urbano es uno de los mejores en las ciudades alemanas.

Berlin, Hamburgo, Múnich y Nuremberg son las 4 ciudades que tienen un sistema de metro (U-Bahn).

Estas ciudades, además de varias otras como Hanover, Bremen, Frankfurt, Colonia, Bonn y Dresde, cuentan con un sistema de S-Bahn (tren ligero).

Para tanto distancias largas como cortas, Alemania cuenta con varias empresas de buses. Flixbus es una de las más económicas para encontrar tarifas bajas para recorrer el país.

¿Dónde compro los boletos de bus, tranvía y metro en Alemania?

La manera más sencilla de comprar tus boletos es en las máquinas que suele haber en las estaciones: están en varios idiomas y son muy fáciles de usar.

De lo contrario, las estaciones más grandes siempre tienen una ventanilla donde comprarlos. Otra alternativa es comprar los boletos en línea o a través de una app (cada ciudad suele tener la propia).

Para los buses y tranvías generalmente existe la opción de comprar el boleto una vez arriba, ya sea al conductor (bus) o con una máquina (tranvía).

Es importante recalcar que los boletos en Alemania deben ser validados: suele haber una máquina arriba del transporte con este efecto.

Otra regla algo particular del transporte alemán es que un boleto por lo general te sirve para viajar sin límite en diferentes medios durante dos horas, pero no te sirve para hacer el mismo recorrido de regreso: para eso tenés que comprar otro boleto de vuelta.


 

Presupuesto

Probablemente la mayor preocupación a la hora de planear un viaje es: ¿cuánto me va a costar?

El tema con Alemania es que los precios varían mucho según la zona: el este es por lo general más barato que el oeste. La zona de Baviera suele también ser más costosa.

Así y todo, siempre va a depender del tipo de viaje que hagas. Berlín, por ejemplo, es una ciudad muy accesible en comparación a otras de Europa (como Londres o París) y es muy fácil visitarla de manera “gasolera”.

Si querés tener una detalle de los gastos y de cuánto te puede salir tu viaje a Alemania, te invitamos a leer nuestro artículo “Cuánto sale un viaje a Alemania”. Hacé clic acá para leerlo.


 

Hospedaje

A menos que vayas en una época de alta confluencia turística (como el Oktoberfest en Múnich), el hospedaje suele ser amplio y variado en Alemania.

Aunque, como siempre decimos, si querés buenos precios, es recomendable buscar temprano.

El transporte de las ciudades alemanas es muy bueno, por lo que si querés ahorrar un poco siempre conviene hospedarte un poco más lejos del centro y moverte en tren o metro.

Por supuesto, hacé la cuenta para que el presupuesto en transporte no se te vaya de las manos…

En casi toda Alemania hay muchas opciones de Airbnb, que probablemente es la alternativa más económica. Si es tu primera vez usándolo, haciendo clic acá podés acceder a un descuento de USD$34 en tu primera reserva.

Booking.com es una buena opción para encontrar hoteles con descuentos en Alemania. Nosotros hemos reservado en hoteles de 4 estrellas con promociones de hasta el 50%, que hasta eran más baratas que un departamento.


 

Comida

Probablemente el plato más famoso de Alemania para el resto del mundo sean las salchichas (o Wurst en alemán). Hay tantos tipos como regiones en el país, pero las más famosas son la Bratwurst (frita o asada) y la Wiener (tipo vienesa).

El currywurst es toda una institución en Berlín, donde se puede comer en puestos callejeros al paso. Se trata de una salchicha cortada y cubierta con ketchup y curry.

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El Spätzle, una pasta a base de huevos, harina y agua, es uno de los pocos platos vegetarianos alemanes. Es bien típico del sur del país y se sirve solo como plato principal o como guarnición.

La papa (Kartoffel) es sin duda la protagonista de la cocina de Alemania. La variedad de opciones es enorme, con platos como el Bratkartoffeln (papas fritas con panceta y cebollas), las Klöße (bolas de papa) o Kartoffelpuffer (una especie de panqueque de papas).

En cuanto a los dulces, los alemanes son especialistas en la pastelería. Las tortas alemanas son famosas, pero quizás la más famosa sea la Schwarzwälder Kirschtorte o torta Selva Negra, proveniente de la región de Baden.


 

Geografía

Alemania está dividida en 16 estados (Länder Bundesländer en alemán).

A pesar de que el nombre land se aplica de forma general a los 16 estados federados hay tres que oficialmente utilizan la denominación Freistaat, ‘estado libre’ (Baviera, Sajonia, Turingia) y otros tres Stadt-staat, ‘ciudad-estado’ (Berlín) o Freie (und) Hansestadt, ‘ciudad libre y hanseática’ (Bremen, Hamburgo).

En total, los 16 son:

  • Baden-Wurttemberg
  • Baviera
  • Berlín
  • Brandenburgo
  • Bremen
  • Hamburgo
  • Hesse
  • Mecklemburgo-Pomerania Occidental
  • Baja Sajonia
  • Renania del Norte-Westfalia
  • Renania-Palatinado
  • Sarre
  • Sajonia
  • Sajonia-Anhalt
  • Schleswig-Holstein
  • Turingia

Haciendo clic en el mapa podés ver el nombre de cada región.


 

Historia

El territorio de la actual Alemania estuvo habitado desde tiempos remotos. Pero debió pasar mucho tiempo, con numerosas inmigraciones, invasiones y conquistas hasta que se configuraron las particularidades nacionales de los alemanes.

Acá te resumimos los hechos más importantes de la historia de este país para que leas antes de viajar a Alemania.

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Los pueblos germánicos, los romanos y Carlomagno

Antes de los romanos, los habitantes de la actual Alemania eran fundamentalmente los pueblos germánicos, grupos nómadas o seminómadas. Se los reconoce como germánicos por el parentivo filogenético de sus lenguas.

En su larga historia, Alemania raramente ha estado unida. Durante los dos milenios que Europa central estuvo habitada por pueblos germánicos, el área de la actual Alemania estuvo dividida en cientos de estados.

Muchos de estos eran incluso bastante pequeños, como ducados, principados, ciudades independientes o estados eclesiásticos.

Ni siquiera los romanos lograron unir a lo que hoy conocemos como Alemania: solo llegaron a ocupar los territorios del sur y el oeste. Durante esa época, fundaron ciudades que aún existen hoy en día: Augsburg, Colonia, Mainz, Regensburg y Trier, entre otros.

En el año 800, Carlomagno logró conquistar el territorio que hoy ocupan Bélgica, Francia, Alemania, Holanda y Suiza. Sin embargo, su imperio no sobrevivió a su muerte y para la siguiente generación su existencia sería más simbólica que real.

 

¿Querés viajar a Alemania pero no sabés dónde ir? Entrá acá para encontrar nuestros itinerarios recomendados.

 

La Edad Media

La Alemania medieval siguió marcada por la división. Mientras que Francia e Inglaterra comenzaban su evolución hacia estados-nación, Alemania seguía fragmentada por una incesante serie de guerras entre los líderes locales.

El largo monopolio de la dinastía Habsburgo al poder del Sacro Imperio Romano era solo la cara visible de la supuesta unidad alemana. Dentro del imperio, los príncipes germánicos seguían librando batallas.

La Reforma Protestante incluso hizo que la unidad religiosa desapareciera. Después de su aparición, la población quedaría aún más dividida en católicos, luteranos y calvinistas.

El conflicto religioso resultante condujo a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que devastó el territorio alemán y redujo su población en un 30%.

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La Paz de Westfalia, la ocupación francesa y revoluciones por la unificación

La Paz de Westfalia en 1648 dejó a los pueblos alemanes divididos en cientos de estados. Durante los siguientes dos siglos, los dos estados mayores, Prusia y Austria, se disputarían el dominio sobre los demás.

Desde fines del siglo XVIII y hasta que Prusia, Austria y Rusia vencieron a Napoleón en 1813 y lo desplazaron de los territorios alemanes, gran parte del área estuvo ocupada por tropas francesas.

Durante la siguiente mitad del siglo aumentaron las presiones para unificar el estado alemán.

Académicos, periodistas y comerciantes comenzaron a reclamar un Alemania unificada.  El objetivo era lograr leyes uniformes y una moneda única, para así reemplazar el absolutismo de los pequeños estados con una democracia.

Las revoluciones de 1848 parecieron al principio acercarse a este sueño de unidad y libertad.

Sin embargo, el parlamento exigió que, como emperador alemán, el rey de Prusia tendría que renunciar a su carácter divino y concebirse a sí mismo como ejecutor de la voluntad del pueblo. El monarca rechazó esta exigencia e impidió de esta forma que se realizara la unificación alemana.

 

Otto von Bismarck y la unificación alemana

A pesar de la oposición de las fuerzas conservadoras, la unificación alemana llegó más de dos décadas más tarde, en 1871, después de la Guerra Franco-Prusiana.

Alemania se transformó entonces en un imperio único bajo el poder del Emperador Guillermo I, rey de Prusia.

La unificación se logra principalmente no gracias a fuerzas liberales o revolucionarias, sino más bien por el accionar de un aristócrata conservativo prusiano, Otto von Bismarck.

Como canciller, Von Bismarck logró comprender la influencia del nacionalismo y lo utilizó para preservar el orden social del feudalismo y el triunfo de su propio país, Prusia, en la larga batalla por el poder sobre Alemania.

A través de una serie de maniobras diplomáticas y algunas campañas militares, Bismarck logró unir Alemania sin incorporar a Austria. Se inicia un período de gran desarrollo nacional alemán en todos los campos: economía, política y milicia.

Con la coronación de Guillermo II como Káiser, se inicia un enfrentamiento entre él y Bismarck, el cual provoca la caída del canciller en 1890. El emperador será incapaz de continuar con las políticas implantadas por Bismarck.

Sumado a esto, las presiones de los partidos más liberales y en contra de la hegemonía prusiana se empiezan a notar. Alemania se ve poco a poco en la incapacidad de mantener el equilibrio europeo, que para entonces era más que nunca la base del equilibrio mundial.

La Primera Guerra Mundial y la República de Weimar

En la Primera Guerra Mundial (1914-18), los objetivos de Alemania eran anexionistas. El plan era lograr una Alemania con mayor territorio, con Bélgica y Polonia como estados vasallos y colonias en África.

Sin embargo, la estrategia militar de Alemania, con frentes en Francia, Bélgica y Rusia, terminó sin éxito. La derrota de Alemania en 1918 significó el fin del Imperio Alemán.

El Tratado de Versalles, el acuerdo de paz negociado por el lado victorioso (Inglaterra, Francia y EE.UU.) en 1919, impuso condiciones punitorias sobre Alemania. Esto significó pérdida de territorios, reparaciones financieras y una milicia disminuida.

La República de Weimar (1919-33) se estableció después de la guerra con una constitución que sentaba las bases para una democracia parlamentaria.

Sin embargo, este se convertiría en un periodo de gran inestabilidad debido a la fragmentación en partidos minoritarios y al rechazo de los militares a aceptar la derrota y los acuerdos impuestos por los vencedores.

La crisis económica como consecuencia del Tratado de Versalles que hacía que Alemania pagara grandes tributos como trofeo de guerra y la hiperinflación conlleva la ruina para una gran parte de la clase media.

Así se produce una situación propicia para el auge de ideas nacionalistas y ultraderechistas.

Para mediados de 1933, la República se ve destruida por Adolf Hitler, su enemigo declarado. En las elecciones de ese mismo año, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP, nazi) consigue llegar al poder, y finalizará enseguida la primera experiencia democrática alemana.

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Alemania nazi y la Segunda Guerra Mundial

La política de Lebensraum (espacio vital) implementada por Hitler se basaba en que todos los países de habla alemana debían estar unidos.

Esta se vio reforzada gracias al Pacto de Múnich, que anexaba territorios de Checoslovaquia, y la invasión alemana de Polonia, lo que finalmente llevó al estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa el 1 de septiembre de 1939.

Alemania obtuvo inicialmente grandes éxitos militares y consiguió el control sobre Francia, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca, Luxemburgo, Balcanes, Grecia y Noruega en Europa, Túnez y Libia en el norte de África.

Sin embargo, el ataque a la URSS fue decisivo para demostrar que el ejército era insuficiente para abarcar tanta extensión de terreno. Además, el ingreso de los EE. UU. en la guerra acaba por dar un giro que lleva a la derrota de Alemania, que firma su rendición el 8 de mayo de 1945.

Esta guerra no solo fue carácter de económico-político, sino que sirvió para aplicar severas leyes racistas, en lo que hoy conocemos como Holocausto.

No solo se asesinaron seis millones de judíos, gitanos, rusos, serbios, polacos y otras etnias, sino que en los campos de concentración creados en todos los territorios conquistados se encerró a deficientes mentales, homosexuales y disidentes ideológicos.

 

La posguerra y la reunificación alemana

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-45) llegó la ocupación por parte de los poderes victoriosos. Alemania quedaría así constituida en dos estados.

El oeste, bajo el mando de EE.UU., Inglaterra y Francia tomó el nombre de República Federal Alemana y se desarrolló bajo un sistema capitalista. El este o República Democrática Alemana, con poder de la Unión Soviética, se convirtió en un estado comunista.

La RDA nuncá logró alcanzar el poder económico de su contraparte occidental, lo que terminó haciendo que los soviéticos construyan un muro para evitar que sus habitantes escapen al oeste. El mismo dividía incluso la capital, Berlín, donde aún se pueden ver tramos hoy en día.

Después de más de 40 años de enfrentamiento político y económico, en lo que se conoció como la Guerra Fría, el Muro de Berlín cayó en 1989.

La unificación alemana revertió la separación geográfica entre ambos estados, si bien la total integración económica no se ha llegado a alcanzar con éxito.


 

Cultura

Valores alemanes

Más allá de los estereotipos y si bien Alemania tiene una amplia variedad de valores y tradiciones según la región, hay algo que se suele aplicar a todos sus habitantes. Y es la importancia del orden y la estructura en la vida alemana.

Los alemanes se suelen sentir más a gusto cuando pueden organizar sus vidas lo más posible. El tiempo se maneja cuidadosamente y los calendarios y cronogramas se respetan a rajatabla. La puntualidad es así uno de los valores culturales más contemplados. Llegar tarde es, para la mayoría de los alemanes, una absoluta falta de respeto.

Hay una idea de los alemanes como personas estoicas y formales. Esto es en parte cierto, especialmente si se los compara con los más extrovertidos españoles o italianos. Sin embargo, los alemanes saben divertirse, y suelen ser personas generosas y muy amables.

Son por lo general muy directos y no dan muchas vueltas a la hora de tener que dar su opinión más sincera. Son también conocidos dentro de Europa por ser muy poco pacatos: no es raro encontrar en Alemania playas y saunas nudistas.

Valores alemanes

El hogar alemán

El hogar y la vida familiar son objeto de gran orgullo para los alemanes. Las casas alemanas suelen ser ordenadas, y cada objeto generalmente tiene su lugar definido.

En una sociedad donde las interacciones suelen ser algo formales, la casa es para sus habitantes el lugar ideal donde relajarse y ser uno mismo. Es por esta razón que es difícil que un alemán te invite a su casa si no te conoce: este es un ámbito para amigos y familiares cercanos.

Algo muy particular de las casas y departamentos alemanes es que generalmente vienen sin cocina. Sí, leíste bien. Y no solo sin horno o heladera. Sin mesada ni alacenas tampoco. La costumbre en Alemania es “llevarte” la cocina cuando te mudás, y tener que instalarla en tu nueva casa.

 

Arte y arquitectura

Desde sus comienzos, la cultura alemana ha estado marcada por los principales movimientos artísticos europeos, tanto religiosos como seculares.

En el campo de la literatura, Alemania ha sido cuna de grandes escritores como Thomas Mann, Hermann Hesse y Johann Wolfgang von Goethe. Los alemanes se han destacado particularmente en la filosofía, especialmente gracias a las teorías de Immanuel Kant, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Arthur Schopenhauer, Karl Marx y Friedrich Nietzche.

En la música, Alemania ha dado compositores como Bach, Beethoven, Wagner y Strauss, entre varios otros. Más recientemente, los músicos alemanes han ejercido una gran influencia en nuevos estilos, como la electrónica, el punk y el metal.

Dentro de los pintores, se destacan figuras más clásicas como Lucas Cranach el Viejo, Hans Holbein el Joven, Caspar David Friedrich, Adolph von Menzel, Max Liebermann. Entre los artistas del siglo XX podemos nombrar a Käthe Kollwitz, Ludwig Kirchner, Max Ernst, Otto Dix  y Gerhard Richter.

Los alemanes también han tenido numerosos éxitos en el mundo del diseño, con la Bauhaus alemana como el símbolo más renombrado. Marcas alemanas como Escada, Hugo Boss, Puma y Adidas son algunos de los ejemplos contemporáneos en este campo.

El cine de Alemania ha sido, desde su nacimiento, uno de los más influyentes del mundo. El Gabinete del Dr. Caligari (1920), Nosferatu (1922) y Metrópolis (1927) son muestras del brillante Expresionismo Alemán que surgió en los años de la República de Weimar. Durante los años 70 y 80, apareció el llamado Nuevo cine alemán, con directores como Werner Herzog y Wim Wenders.

 


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